miércoles, 9 de mayo de 2012

Pina


Wim Wenders
Pina (2011) Avalón / Cameo

En este documento acerca de la danza fluyen las pasiones. El corazón y los sentimientos se convierten en unos movimientos que añoran y homenajean los que fueron los movimientos, el que fue el cuerpo y lo que fue el espíritu de una mujer muy especial, Pina Bausch (1940-2009). Los integrantes de la compañía que fundó esta coreógrafa alemana, la Tanztheater Wuppertal Pina Bausch, hablan, sin mover sus labios, de sus experiencias y aprendizajes en el seno de un grupo que revolucionó el lenguaje de la danza moderna, a las órdenes de una mujer, enjuta y extremadamente delgada, que abrió nuevos caminos al movimiento sincronizado de los cuerpos en el espacio.
Gestos, caídas, movimientos espasmódicos… se convierten en colores con los que pintan los escenarios, utilizando coreografías que son delicadas, hermosas, agresivas y sucias al mismo tiempo. Escenografías simbólicas y metafóricas que son capaces de utilizar un par de filetes de ternera en el interior de unas zapatillas de baile mientras la bailarina se mueve con ellas en un frío paisaje industrial. Danzas que son capaces de transformar el camellón o isleta de una carretera en un escenario suficiente para hacer de los movimientos un suspiro de belleza entre la continuada circulación de vehículos que sucede alrededor de los bailarines. Pina, además, rompió patrones de vestuario y de movimientos asociados al sexo del danzante.
A través de los miembros de su compañía, este documental exquisito filmado por el celebérrimo y siempre sorprendente Wim Wenders hace un repaso a los procesos de trabajo y a las diferentes creaciones de esta artista del movimiento. Una mujer que sirvió de inspiración a nuevas generaciones de baile (como
La La La Human Steps) y a la que descubrimos en sus facetas más emocionantes de la creación en esta cinta que, a su vez, se narra con el aire de una coreografía, en la que la cámara se mueve al son de los cuerpos, de la música y de los mismos escenarios con un virtuosismo realmente sorprendente.
Una película que mueve el corazón llenándolo de emociones. Así lo demuestra la declaración muda de una de las bailarinas de su compañía: «Pina, aún no he soñado contigo. Espero que me hagas una visita. Tengo noticias tuyas por Daphnis, que siempre sueña contigo. Pero no es lo mismo. Estaría bien que te manifestases. Te espero, Pina».

Puedes ver el trailer de Pina pinchando aquí.
Javier Herrero

martes, 8 de mayo de 2012

Dr. W


Muyi Neira, Martín Guido y Karina Letelier Oteiza
Dr. W en: El misterioso caso del sentido extraviado
Magoproduction / Editorial Blume, 2012

El Dr. W se mete en un emocionante caso de investigación. Un caso muy misterioso para el que el investigador va a tener que poner todos sus sentidos a fin de solucionarlo. Nunca mejor dicho eso de los sentidos porque este solucionador profesional de los misterios, este investigador de las profundidades, este ¡minero de la verdad!, que atiende por Doctor W, va a tener que resolver El misterioso caso del sentido extraviado. Y no es que alguien se lo hay encargado, no… Al despertar, el mismo Dr. W ha notado algo extraño: ¡ha perdido un sentido! Para solucionar este desafiante caso debe descubrir primero de qué sentido se trata y, para ello, va a contar con la inestimable ayuda de alguno de sus amigos: Otto, que tiene un olfato innegable; Cíclope y Argos, que le ofrecen cada uno a su modo una o varias formas de ver el asunto; Augusto, cuyas apreciaciones suelen dejar con la boca abierta; Earl, un equilibrado tipo que es todo oídos… y muchos más. Entre todos van a descubrir un mundo de sensaciones y, mientras llega la resolución del caso, a disfrutar del descubrimiento de las mismas.
Un delicioso, aromático, visual y palpable libro ilustrado que se convierte en un maravilloso viaje por el mundo de los sentidos en clave de humor irónico y alocado, muy adecuado para jóvenes pero que se convierte en un ejemplo de lo que puede gustar a muchas generaciones.
Dr. W es una creación de Muyi Neira para Magoproduction, convertido en una serie animada que se emite por el Canal Super3 de Televisió de Catalunya. Para ello cuenta con Martín Guido como guionista y Karina Letelier como ilustradora, directora de arte y animadora de la serie. De la pantalla ha saltado al papel en forma de libro y, la verdad, lo ha hecho con un buen sentido del gusto, porque les ha quedado realmente fascinante, divertido y original. Esperemos que no tarden en surgir nuevos problemas para resolver a este delgado personaje que es el Dr. W.

Puedes ver un extracto del making of del libro de Dr. W pinchando aquí.
Javier Herrero

lunes, 7 de mayo de 2012

Testimonio en Chicago


© 1969, 2010 Mark Millman

Allen Ginsberg
Testimonio en Chicago (Gallo Nero, 2012)
Prólogo de Fernanda Pivano

A veces es necesario dar dos pasos hacia atrás para tener la posibilidad de dar uno hacia adelante. O, visto de otro modo, en ocasiones es importante echar la vista hacia el pasado para poder centrar nuestro foco en las intenciones de futuro. En el mundo actual, que parece haber llegado a un punto insostenible de tensiones económicas y sociales, no tenemos tiempo (ni nos es suministrada esa información por los medios de comunicación) para analizar el pasado y poder observar que no mucho tiempo atrás la sociedad parecía sufrir los mismos males que hoy padecemos.
Los últimos años de la década de los 60 del siglo XX fueron un continuo conflicto social relacionado con las guerras (estaba muy presente la de Vietnam), con la economía que nos llevaba al desastre medioambiental y con la estructura social, que tuvo sus exponentes máximos en el Mayo del 68 francés y en los movimientos hippies y pacifistas de Estados Unidos.
En ese contexto, el 25 de agosto de 1968 se reunieron en el Lincoln Park de Chicago alrededor de 5.000 personas entre anarquistas, hippies, pacifistas, comunistas, radicales y militantes negros a fin de celebrar el Festival de la Vida, que no tenía más objeto que el de «imprimir creatividad a las manifestaciones de protesta y congregar a las masas… para ofrecer un ejemplo de estilo de vida alternativo, del renacimiento de la juventud y, como se decía por entonces con cierta esperanza aún, de la cultura underground».
Precisamente, hicieron coincidir aquella manifestación de lo que hoy diríamos Otro mundo es posible con la convención del Partido Demócrata que tuvo lugar en Chicago, precisamente, entre el 25 y el 29 de agosto de 1968. Ya desde el mismo 19 de agosto, cuando se instalaron los primeros manifestantes en el parque Lincoln, se hicieron presentes las desorbitadas fuerzas de seguridad que habían preparado para defender la convención y reprimir la manifestación, desde el cuerpo de Bomberos hasta el Servicio Secreto: 6.000 soldados del ejército, pertrechados hasta con lanzallamas y bazucas, 6.000 soldados de la guardia nacional, 12.000 agentes de policía, 170 detectives y más de 500 del Servicio Secreto, además de los agentes de la brigada de narcóticos que trabajaron día y noche para impedir cualquier atisbo de manifestación.
Con ese panorama, claro, el enfrentamiento no podía remediarse y la violencia comenzó, según atestiguó un informe oficial, por parte de las fuerzas del orden, que atacaron violentamente a los allí acampados. Entre ellos había personalidades literarias e intelectuales como Norman Mailer (1923-2007), William Burroughs (1914-1997), Jean Genet (1910-1986), que había acudido directamente desde Francia, o Allen Ginsberg (1928-1997).
Tras los enfrentamientos, llegaron los juicios a distintos encausados y ante los jueces pasó como testigo el propio Ginsberg, que hizo lo posible por explicar los argumentos que les habían llevado a reunirse en aquel parque, además de dar muestra ante el tribunal de su ironía, de sus convicciones y hasta de su poesía y sus estudios sobre las culturas orientales. En 1970, las actas de aquel testimonio fueron transcritas por Jason Epstein, escritor, periodista, editor y cofundador de The New York Review of Books. Precisamente esa transcripción es la que reproduce este libro, Testimonio en Chicago, que cuenta con la larga y muy descriptiva nota introductoria de Fernanda Pivano.
Son argumentos que hoy pueden sonarnos a esos movimientos que han surgido en los países árabes, o en España, el Movimiento 15M, o los ecologistas que reiteran hasta la saciedad para que cale en la sociedad lo de que no podemos seguir con un consumo continuado eternamente… Argumentos que un día fueron actuales y que hoy lo son a fin de que puedan soucionarse los problemas más básicos de nuestra sociedad… y no solo de nuestra economía.
Puedes ver un vídeo con Allen Ginsberg cantando durante una manifestación junto al lago Michigan, previo a la Convención Demócrata de Chicago de 1968, pinchando aquí.
Javier Herrero

viernes, 4 de mayo de 2012

La carreta fantasma


Victor Sjöström
La carreta fantasma (Körkarten, 1921)
A Contracorriente Films, 2011

«Mis maestros son suecos, los directores de la época muda a los que, en su tiempo, imitaron los propios alemanes. A Sjöström lo considero uno de los mayores directores de todos los tiempos». Son palabras de Ingmar Bergman (1918-2007) sobre Victor Sjöström (1879-1960), un actor y director que, junto a Mauritz Stiller (1883-1928), dibujó la grandeza del cine sueco pocos años después del inicio en 1907 de este arte en el país nórdico.
La cinta más famosa de Sjöström fue La carreta fantasma, de la que el mismo Bergman aseguraba ver al menos una vez cada verano «solo o con personas más jóvenes» y para quien era la película más importante de la historia. El propio Sjöström protagonizaría años más tarde, poco antes de morir, la inolvidable Fresas salvajes (1957), una cinta que su director Bergman aseguraba haber perdido como propia a manos del apabullante carisma en la pantalla de su maestro Sjöström.
La carreta fantasma es un fábula moral que adapta una novela de la premio Nobel sueca Selma Lagerlöf (1858-1940) y que comparte aspectos con mitos populares como La Santa Compaña o El Holandés Errante. Narrada con un ambiente de fantasía sobrenatural, Sjöström, que se reservó para sí mismo el papel protagonista, logró captar esa atmósfera a la perfección, logrando al mismo tiempo novedosas soluciones narrativas para el cine. Por un lado, apoyado en la extraordinaria fotografía de Julius Jaenzon (1885-1961), utilizó el gran alarde técnico para la época de la superposición de imágenes, lo que hizo que el montaje se hiciera casi eterno, logrando con ello plasmar los dos niveles de narración por los que discurre el relato. Por otra parte, los flash-backs entrecruzados, al narrar de forma muy precisa una historia dentro de la otra que, a su vez, lo es de otra historia y logra que todas confluyan en el momento oportuno consiguiendo con ello una gran efectividad dramática.
La historia es una leyenda que habla de una carreta fantasma, invisible para los vivos, que aparece justo en el momento en el que alguien muere de forma anómala para recoger su alma y entregársela a la muerte. Este porteador de espíritus dirige una destartalada carreta tirada por un esquelético caballo, aunque solo durante un año, pues la leyenda afirma que aquel que muera de forma indebida al sonar la última campanada de la última noche del año será condenado a servir como porteador de almas muertas durante todo el año siguiente.
David Holm (interpretado por el propio Sjöström) es un pendenciero borracho y violento que hace la vida imposible a todo el mundo con el que se cruza, principalmente a su mujer, a la que humilla, maltrata y desprecia incluso en presencia de sus hijas. La vida de David se mueve por ambientes turbios y malsanos y en alguna ocasión no tiene más remedio que solicitar la ayuda de alguien. Es cuando aparece la figura de la hermana Edit (Astrid Holm) del Ejército de Salvación, que, secretamente enamorada de David, pondrá todo su empeño vital en la recuperación moral del borracho, incluso tratando de solucionar los problemas de convivencia con su mujer, sobre la que generosamente tiene un gran respeto y un fuerte sentimiento de piedad.
Una historia con una fuerte carga moral y moraleja final de aquellas que comienzan con «había una vez…». Una maravillosa obra de arte del cine mudo que ha tenido seguidores a lo largo de la historia, sobre todo en el terreno de la música, siendo acompañada por bandas de heavy metal y músicos de electrónica principalmente y que, en esta edición, cuenta con una música original compuesta por Matti Bye, escrita especialmente para la restauración digital que el Instituto Sueco del Cine realizó de ella en 1998 dentro de los actos programados en Estocolmo como Capital Cultural de ese año.
Puedes ver un fragmento de La carreta fantasma pinchando aquí.
Javier Herrero

jueves, 3 de mayo de 2012

Robert Mapplethorpe


Robert Mapplethorpe
La mirada de Almodóvar (La Fábrica Editorial, 2012)

En 1984, dos artistas provocadores se conocieron en Madrid y, al parecer, disfrutaron juntos de una noche de fiesta en aquella ciudad deshinibida y heterogénea de la década más abirta que ha tenido. Fue con motivo de una exposición de Robert Mapplethorpe (1946-1989) en la galería Fernando Vijande, a la que acudió un director de cine que comenzada a tener sus primeros éxitos, Pedro Almodóvar, de quien sobra a estas alturas explicar su proyección posterior.
Dos corrientes artísticas muy diferentes la de Mapplethorpe y Almodóvar pero que hacían causa común de una reivindicación plástica por la ruptura de los roles clásicos de la sociedad.
En 2011, treinta y siete años después, cuando el fotógrafo norteamericano ya había fallecido y su obra ya pertenecía por derecho propio a la historia del arte contemporáneo, la galería Elvira González de Madrid propuso a Pedro Almodóvar, a la sazón uno de los cineastas más conocidos del mundo, que comisariara una exposición sobre la obra de Mapplethorpe. Parece ser que este concepto no era muy del agrado del director manchego, pero sí accedió a realizar una selección de obras procedentes de la Fundación Robert Mapplethorpe. El resultado fue La mirada de Almodóvaruna muestra en la que la quietud y la elegancia se dieron la mano. Ahora, un libro recoge aquella experiencia artística.
Si Almodóvar rompió tabúes con su cine en una sociedad que parecía necesitar esa transición de mentalidad, Mapplethorpe tuvo que sufrir los más furibundos ataques por parte de la sociedad y la política más conservadora de Estados Unidos por sus referencias sin rubor al mundo homosexual. No obstante, su obra, cargada de un clasicismo fuera de toda duda y de una perfección técnica asombrosa, fue calando en los ambientes culturales más modernos, exquisitos y abiertos, además de convertirse en un referrente del mundo gay, como, por otra parte, también lo ha sido Almodóvar.
La selección de este director fue mucho mas suave de lo que a priori podía haberse imaginado al unir ambos personajes. Buscó las imágenes menos provocadoras del fotógrafo, algunas de su famosa serie de flores, y otras sobre la belleza del cuerpo masculino, con alguna que aportó la necesaria nota irónica (Cock and devil), el retrato de Patti Smith que no podía faltar o el autorretrato de los ojos del fotógrafo con el que se cerraba el círculo de una exposición de quietud, belleza y sensibilidad reposada.
La escritora norteamericana Siri Hustvedt analiza las imágenes de Mapplethorpe con un texto exclusivo para el libro y jugando con las relaciones que puede tener cada fotografía con Almodóvar como responsible de la selección de las mismas.
Una forma de presentar el trabajo de un artista ya formalmente clásico que responde a la idea de la colección Álbum, con la que La Fábrica Editorial pretende reunir trabajos cortos y escogidos que funcionen a modo de cuentos o novelas sobre destacados artistas internacionales.
Javier Herrero